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Caso 5180, Jutiapa, 1987.
En nuestra comunidad todo está normal, como que no hubiera pasado nada, lo que pasa es que nuestras autoridades en ese entonces nos intimidaron y todos los desaparecimientos, secuestros y masacres no están declaradas.
Caso 5449, Guatemala, 1984.
Esa experiencia es común a muchos procesos de desplazamiento posteriores a la ciudad, a la montaña o al exilio.Pero las demandas de investigación sobre el destino de sus familiares, exhumaciones, etc.En el 82 el Ejército empezó a matar gente en muchos lugares.Huir para defender la vida.Voy a dar parte, decía mi patojo, pues no olvida las cosas.El país es muy conocido por producir varias frutas de alta calidad.Bueno, le dijeron a mi hermana, o sea, que entre el Ejército había uno que hablaba regalo jamon iberico idioma y le dijo a mi hermana que hay que terminar con todos los hombres y con todos los niños hombres para que así terminar con toda la guerrilla.El reclutamiento forzoso se convirtió en una amenaza permanente para los jóvenes que fueron obligados y muchas veces secuestrados para participar en el Ejército.Fue profanado lo sagrado, les quitaron la tierra, cortaron y quemaron las siembras, los cerros, la naturaleza en general, destruyeron y quemaron las casas y con ellas los altares familiares, envenenaron el agua, quemaron la iglesia, mataron a sus seres queridos en los lugares donde.O sea, los cortan con machete, los hacen pedazos.Dios mío, qué les pasó señores, les dije.
Estas bajas cifras de formas de afrontamiento como el aislamiento o el descompromiso pueden obedecer tanto al sesgo de que probablemente las personas que más los usaron no hayan acudido a dar su testimonio, como por el hecho de que la gente quizá tienda.Cualquier actividad social pasó a estar bajo control o supervisión directa o indirecta por parte del jefe de las PAC y por tanto del Ejército.Esa noche agarramos para el río, lo tanteamos para que no oyera la lloradera de mi nene, después, cuando estábamos dentro del río Suchiate, mis chamaquitos lloraban por el frío.Para que esto no se repita, no vuelva a suceder, sería una lucha por parte de la Iglesia, de toda la hermandad, de toda la humanidad, porque aquí estamos personas en la tierra que Dios nos regaló, no somos animales y según los libros dice.Caso 3024, Aldea Panacal, Rabinal, Baja Verapaz, 1981.Las mayores dificultades de los niños pequeños para huir, así como los problemas de sus familiares para llevarlos consigo, produjeron muchos casos de pérdida, asesinato o muerte.




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